Cuando empiezas a diseñar tus propios patrones, hay una variable que marca la diferencia entre un jersey que queda bien y uno que quieres ponerte todos los días: la holgura.
Y lo curioso es que no se ve… pero se nota muchísimo.
Si alguna vez has terminado una prenda y has pensado:
- “esto me aprieta demasiado”
- “me queda raro en el pecho”
- “no tiene la caída que imaginaba”
… probablemente el problema no era el cálculo de puntos. Era la holgura.
¿Qué es exactamente la holgura?
La holgura es la diferencia entre las medidas del cuerpo y las medidas finales de la prenda
Y aquí viene lo importante: no siempre tiene que ser positiva.
Existen tres tipos:
- Holgura positiva → la prenda es más grande que el cuerpo
- Holgura cero → la prenda mide lo mismo que el cuerpo
- Holgura negativa → la prenda es más pequeña y se estira al llevarla
Esto no es un detalle técnico sin importancia. Es una decisión de diseño.
La holgura no es solo ajuste… es estilo
Uno de los mayores errores al empezar a diseñar es pensar que la holgura sirve solo para “que la prenda no apriete”.
Pero en realidad, la holgura define la estética del diseño.
Un mismo jersey puede ser:
- relajado y moderno
- estructurado y elegante
- ajustado y vintage
… simplemente cambiando la holgura.
Por ejemplo:
- Mucha holgura positiva → efecto oversize, caída fluida
- Poca holgura → ajuste clásico
- Holgura negativa → prenda ceñida al cuerpo
La silueta nace aquí, no en el punto que eliges.
El error más común: usar siempre la misma holgura
Es muy tentador hacer esto:
“Voy a añadir +10 cm de holgura a todas las tallas y listo”
Pero esto no funciona bien en la práctica.
La razón es simple: la holgura debería ser proporcional al cuerpo, no una cifra fija
10 cm no se perciben igual en:
- un contorno de 80 cm
- un contorno de 120 cm
El resultado: la misma prenda puede verse ajustada en una talla y oversize en otra.
👉 Como diseñadora, esto es clave: trabaja con rangos o porcentajes, no solo con números absolutos.
Dónde importa realmente la holgura
Muchas veces solo pensamos en el contorno de pecho… pero la holgura afecta a toda la prenda.
1. Pecho (el punto de partida)
Es donde se define el ajuste general.
Aquí decides si la prenda será:
- ajustada
- cómoda
- oversize
Incluso pequeños cambios (5–10 cm) transforman completamente el resultado
2. Sisa y mangas (comodidad real)
Aquí la holgura no es estética: es funcional.
Si te falta holgura:
- tira al mover el brazo
- resulta incómodo
Un poco de holgura extra en esta zona mejora muchísimo la usabilidad
3. Caderas (el gran olvidado)
Si tu prenda llega a la cadera y no lo tienes en cuenta:
- el bajo se ajusta demasiado
- la prenda sube o deforma
Holgura y tejido: una relación inseparable
Aquí viene otro punto clave que muchas veces se pasa por alto:
👉 No puedes decidir la holgura sin tener en cuenta el hilo.
- Hilos con caída (viscosa, alpaca, mezclas fluidas) → funcionan mejor con holgura positiva
- Hilos elásticos (lana) → permiten holgura negativa
- Hilos gruesos → necesitan más holgura para no “comerse” espacio
El mismo patrón, tejido con otro hilo, puede cambiar completamente de comportamiento.
Un detalle avanzado que marca la diferencia
Si trabajas con holgura negativa, hay algo que debes prever:
👉 la prenda se acorta al estirarse
Por eso, muchos diseños ajustados añaden algo de largo extra para compensarlo.
Este tipo de decisiones son las que separan un patrón correcto de uno realmente bien diseñado.
Entonces… ¿cómo decides la holgura?
No hay una única respuesta, pero sí un buen proceso:
- Define el estilo que buscas
- Piensa cómo quieres que se mueva la prenda
- Ten en cuenta el hilo
- Ajusta la holgura por zonas (no solo en el pecho)
- Trabaja con rangos, no con cifras fijas
Conclusión: la holgura es diseño, no un cálculo secundario
Cuando diseñas, es fácil obsesionarse con:
- puntos
- aumentos
- proporciones
Pero la realidad es que la holgura es lo que convierte esos números en una prenda que funciona.
Es lo que hace que un jersey:
- siente bien
- sea cómodo
- tenga personalidad
Así que la próxima vez que diseñes, no te preguntes solo: “¿cuántos puntos necesito?”
Pregúntate también: “¿cómo quiero que se sienta esta prenda?”
Porque ahí empieza todo.

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