El punto calado —también conocido como lace knitting— es una de las técnicas más fascinantes dentro del tejido a dos agujas. A diferencia del punto tradicional, aquí los agujeros no son un error: son el diseño.
Estos pequeños “ojales” se crean de forma intencionada combinando aumentos (lazadas) y disminuciones, generando patrones ligeros, aireados y visualmente complejos.
Pero aquí viene lo importante:
👉 el punto calado no es difícil… si entiendes su lógica.
¿Cómo se construye el punto calado?
Todo se basa en un principio muy simple:
- Una lazada crea un agujero y añade un punto
- Una disminución elimina un punto
Cuando combinas ambas correctamente, el número total de puntos se mantiene constante, pero aparece el dibujo.
Ese es el “secreto” detrás de todos los patrones de encaje.
Qué necesitas para empezar
Antes de lanzarte, hay tres claves que marcan la diferencia:
- Hilo fino → para que el dibujo se vea definido
- Agujas más grandes de lo habitual → para abrir el tejido
- Bloqueo final → imprescindible para que el calado “aparezca”
Sin bloqueo, el encaje no se entiende. Así de claro.
Aprende los puntos básicos (paso imprescindible)
Si quieres empezar con buen pie, necesitas dominar primero:
- Lazada (YO)
- 2 puntos juntos (k2tog)
- SSK (disminución hacia la izquierda)
En este vídeo te explico exactamente cómo hacerlos paso a paso:
Qué viene después
Una vez controles estos puntos, el siguiente paso es entender el “lenguaje” del calado: 👉 símbolos, gráficos y patrones
Y eso es justo lo que veremos en otras entradas del Blog.
